
Namaste
Algunos han escrito sobre las emociones como la tristeza, el temor, la frustración que salen a la superficie. Preguntan por qué esto ocurre y qué puede hacerse para evitar emociones indeseadas.
Todas las emociones surgen del ego. El ego es la idea equivocada que tenemos de quienes somos. El ego nos convence que somos seres separados y limitados, atados al mundo material y separados del Creador. El ego es esa parte de nosotros que nos hace pensar no sólo que estamos separados del Creador, sino separados de otros y del resto de la realidad. El único interés del ego es de mantenerse vivo, fuerte y dominante y lo logra al separarnos de todo en la existencia, al alejarnos de la unión con el Creador. La unión causa la disolución del ego y el ego hará cualquier cosa para evitar su propia destrucción.
Esta es la realidad falsa del ego. La verdad es que no estamos separados del Creador y nunca lo hemos estado. Somos seres divinos, destellos divinos del Creador. Sin embargo, el ego nos convence de que esto no es lo que somos y que el regreso al Creador es imposible porque no lo merecemos.
El temor es el arma principal utilizado por el ego para mantenernos ignorantes sobre nuestra verdadera naturaleza. El temor es la emoción subyacente que hace posible el surgimiento de todas las otras emociones del ego. El temor está detrás de toda tristeza, toda frustración, toda ira, todo dolor. Y cada temor que sientes, sea este temor a otra persona o temor a la muerte o temor a la enfermedad o temor a ser herido, nace de este temor primigenio, el temor de todos los temores. La raíz de todas tus emociones negativas es el temor de no poder regresar al Creador porque no lo mereces. Este es el temor al que necesitamos dirigirnos. Una vez nos adentramos a las muchas camadas del temor, sus múltiples manifestaciones, podemos entender este temor y trascenderlo. Entonces, todas las otras emociones que nacen de este temor originario soltarán su agarre en nosotros y el ego pierde su poder. Cuando esto ocurre nos hacemos conscientes de quiénes somos verdaderamente y una paz infinita se asienta en nuestros corazones.
Así es que ¿cómo puedes lidiar con la raíz de todo temor? ¿Cómo puedes lidiar con la tristeza, el miedo a personas específicas y situaciones, la ira y todas las otras emociones que nacen del temor fundamental que el ego utiliza contra ti? Lo haces estando consciente de que eres un destello divino, uno con el Creador y viviendo tu vida en la verdadera Realidad del Amor y la Luz del Creador. Lo haces estando consciente de que las emociones que surgen dentro de ti están basadas en el temor y no tienen base alguna en la verdadera realidad del Amor del Creador. Ya tú eres uno con Dios, la Divina Presencia que lo es todo, y es solo una falsa creencia en tu separación que te hace pensar que la separación ocurrió verdaderamente. Permite que las emociones salgan a la superficie, reconócelas por lo que son: una manifestación más de la realidad falsa del ego.
Torna tus pensamientos hacia Dios, abre tu corazón al Amor del Creador, permite que este Amor esté presente en todas tus acciones, pensamientos, palabras, relaciones, en los múltiples instantes que componen tu vida. Siente gratitud por ser tan hermoso destello de la Presencia Pura, trae lo sagrado a cada aspecto de tu ser y un día mirarás hacia el mundo y te darás cuenta que la tristeza se ha ido, la ira se ha ido, el temor a alguien o algo se ha ido. Te das cuenta de que el Creador está en ti, siempre lo ha estado, y no hay nada que temer. El gran temor ha sido reemplazado por la paz de la Divina Presencia.
En ese momento lo entenderás todo.
Mientras tanto, cuando sientas tristeza, ira, temores específicos, frustración o cualquier otra emoción, mírala con objetividad, sabiendo que el dolor, la pena, la preocupación, el enojo no es quien tú eres. Tú no eres lo que experimentas y no te identificas con tus emociones. Observas tus experiencias y en lugar de aferrarte a ellas, escoges entregarlas al Creador. Las sueltas, las dejas ir y al dejarlas ir eres libre para disfrutar de la paz y el amor que eres verdaderamente.
Me despido por ahora con esta enseñanza hermosa:
Un anciano de la nación norteamericana chéroqui le estaba dando una lección a sus nietos sobre la vida.
Les dijo lo siguiente: “Una guerra se está peleando dentro de mí. Es una guerra terrible y es entre dos lobos. Un lobo representa el temor, la ira, la envidia, la tristeza, el arrepentimiento, la arrogancia, la avaricia, la lástima por uno mismo, la culpabilidad, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el orgullo y la superioridad.
El otro lobo representa la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la fe. Esta misma guerra se está peleando dentro de ti y de toda otra persona también.”

Los niños lo pensaron por un momento y entonces uno de los niños le preguntó a su abuelo: “¿Cuál de los lobos ganará?” Y el anciano chéroqui respondió: “El que yo alimente.”